ALICIA Y KIKO
Nuestra historia no empezó con un gran gesto, sino con la naturalidad de quien vuelve a casa. Murcia nos hizo coincidir en un juego de casualidades al que parecíamos predestinados; tras meses compartiendo diariamente el mismo espacio sin mediar palabra, él, desde el cielo, nos hizo cruzarnos por la calle y nos presentó.
Después de años construyendo juntos, hemos decidido celebrar nuestra boda en nuestra finca familiar en Murcia; un lugar que habla de nuestras raíces, de familia y de esos domingos largos sin prisas que tanto nos gustan.
Esta boda es una celebración pensada para disfrutar, para compartir con nuestra gente y, sobre todo, para hacer las cosas a nuestra manera: sencilla y auténtica.